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ENTREVISTA A FERNANDO CABRERIZO, DIRECTOR DEL MÁSTER MECEA

ES INGENIERO AERONAUTICO ESPECIALIZADO EN MATERIALES COMPUESTOS Y CIENTÍFICO DEL INTA, Y UN APASIONADO DE LA FORMACIÓN. NO SOLO CONOCE LOS ENTORNOS PROFESIONALES Y CIENTIFICOS, SINO QUE TAMBIÉN LOS EDUCATIVOS. TODO ESO LE CONVIERTE EN UNA VOZ AUTORIZADA DEL SECTOR

Científico, profesor, piloto de drones, calculista, músico, director del Máster en Cálculo Estructural Avanzado, evaluador de primer nivel de I+D+I… Fernando Cabrerizo (Madrid, 1967) es una persona que transmite vitalidad, mucha vitalidad. Por su experiencia adquirida en más de 30 años de profesional, su ritmo frenético y sobre todo su conocimiento, es una de las voces más reconocibles en el mundo del cálculo estructural.

Cabrerizo es doctor en Ingeniería Aeronáutica, Materiales y Estructuras Aeronáuticas por la Universidad Politécnica de Madrid y tiene un Máster en el método de Elementos Finitos. Un año después de terminar su carrera, comenzó a desarrollar su trabajo en el INTA. Actualmente es Jefe del Laboratorio de Caracterización Mecánica de Materiales Compuestos del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.

Pregunta: De titulación aeronáutico. Te orientas al cálculo en tus inicios. ¿Por qué de esa decisión?

Respuesta: La verdad es que de la parte de la ingeniería lo que más me ha gustado siempre es la más técnica, la mecánico- estructural. Acabé la carrera y entré en GMV (Grupo de Mecánica del Vuelo SA), que era más un tema de espacio, pero cuando surgió la posibilidad de venirme al INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) a materiales compuestos no lo dudé. Una vez en el INTA me propuse realizar el doctorado y me apunté a muchos cursos, y uno de ellos, el que más me gustó, fue un Máster en Cálculo por Elementos Finitos.

P: A veces suena muy distinto la aeronáutica con los materiales compuestos…

R: Realmente esa es la peculiaridad de los materiales compuestos. Yo me especialicé en mecánica estructural aeroespacial y materiales compuestos. Hay que tener en cuenta que trabajamos desde el proceso de fabricación, el proceso de diseño, el proceso de cálculo…. Especializarte en materiales compuestos es seguir toda la cadena de valor de un proceso de ingeniería. Para mí no es un salto pasar a materiales compuestos es ahondar mucho más en la ingeniería.

P: Músico de vocación, cálculo de profesión. Una parte muy creativa y otra muy metódica, e incluso desde otras posiciones de la ingeniería se ve hasta oscuro. ¿Cómo se puede combinar eso?

R: Eso pasa muchísimo. Yo soy músico desde los 10 años. He llegado a grabar discos, hacer giras… en ese mundillo de músicos, que no somos profesionales, que no vivimos de la música, hay mucho científico, mucho ingeniero… Mucho ser “racional”, que luego saca su creatividad por el lado de la música. Es perfectamente compatible y hasta necesario.

P: ¿Qué tiene que tener un ingeniero de cálculo para ser perfecto?

Es imposible responder a eso, es evidente que la parte técnica es incuestionable. Alguien que se dedica a esto tiene que tener una base técnica y una inquietud por lo que hace superior a la media. Hay que ser un poco obsesivo, insistente y yo creo que además hay que tener unos aspectos de personalidad que nada tienen que ver con la técnica. Pero no creo que se pueda ser perfecto, y no hay nadie que lo sea, hay casos de ingenieros excelentes, pero nadie es perfecto.

P: Participaste en el diseño de drones de hasta 1000 kg en los 90, en estructuras de lanzamiento, sector automoción…. ¿Qué te aporta ámbitos tan distintos a la hora de desarrollar tu trabajo?

R: Aporta mucho porque al no hacer siempre lo mismo te obligas a estar mucho más atento a lo más novedoso del sector donde estás trabajando. Cada vez que trabajas en un sector diferente tienes que ponerte al día, por lo tanto te aporta aprendizaje. A mí hasta ahora, esos cambios, esos aprendizajes, me han estimulado y espero que siga así.